Yo era solo otra cara en la multitud, una de 150 mujeres reunidas para estudiar la Palabra de Dios en una clase de BSF.
Nada en mí hacía pensar: "Seré parte de BSF para toda la vida". Estaba a seis semanas de tener a nuestro primer hijo y llegué a ese grupo con una mentalidad temporal. "Le daré seis semanas. Puede que esto no sea para mí".
Pero, por la gracia de Dios, mi líder de grupo vio más allá de la mujer tímida que tenía delante. Me vio a mí. De hecho, vio y buscó conocer a cada mujer de nuestro grupo. Su objetivo no era ganarnos para BSF. Su anhelo era que Dios sembrara en cada una de nosotras un amor profundo por Su Palabra, a través del estudio y de una comunidad auténtica.
Seis semanas se convirtieron en ocho. Ocho semanas se convirtieron en un año. Y un año se ha extendido a muchos mientras les escribo desde la oficina central de BSF.
Esta es mi historia en BSF. Dios ha usado fielmente estos estudios para formar y fortalecer mi fe durante tiempos de verdadera lucha y auténtica victoria.
Pero mi historia es solo una de muchas. Solo este año, BSF tendrá 400,000 historias únicas para compartir, a medida que los miembros se reúnen alrededor del mundo para estudia Mateo.
En medio de una multitud tan grande, ¿puede una sola historia marcar la diferencia?
Historias únicas
Mateo 1 comienza con una genealogía. El autor podría haber comenzado con un gran milagro o enumerado las muchas profecías que Jesús cumplió milagrosamente. Sin embargo, Mateo comienza con una lista de nombres.
Algunos nombres son conocidos, como Rut y David, pero ¿quién es “Eliud, el padre de Eleazar” o “Azor el padre de Sadoc”?
Estos son versículos que fácilmente dan ganas de saltarse. Pero, al igual que cada palabra de las Escrituras, Dios incluyó esta lista por una razón. Tejió cada historia como parte de Su gran narrativa – Su plan de salvación para la humanidad a través de Su Hijo.
Cada nombre de esta lista corresponde a una persona que le importa a Dios. El Salmo 139 nos dice que Dios creó lo más interno de su ser. Él los entretejió en el vientre de sus madres. Conocía sus temores, sus preocupaciones, sus pecados y sus esperanzas. Caminó a su lado cuando guiaron a miles y los consoló en grandes pérdidas.
Dios conocía íntimamente a cada hombre y mujer incluidos en Mateo 1. Y Dios te conoce completamente a ti. Puede que no haya un libro en la Biblia llamado “Azor”, ni siquiera un pasaje sobre su vida, pero su valor ante el Creador del universo es absoluto.
Con frecuencia deseamos convertirnos en un Abraham o un David. Anhelamos medir nuestra fe por las acciones de Rut y Rahab. Pero David no se convirtió en “un hombre conforme al corazón de Dios” en un solo día. Y Dios pasó años preparando a Abraham para el momento en que su fe le fue “contada por justicia”. Dios formó a estos hombres y mujeres de fe a lo largo de toda una vida Los encontró en los momentos pequeños y cotidianos, preparándolos para los tiempos en que su fe sería puesta a prueba.
Puede que no sepamos nada sobre la vida de Azor, pero Dios sí. Y si Dios usó a Azor para tejer el linaje de Cristo, ¿cómo podría estar usándote a ti?
Entretejidos
Las genealogías a lo largo de las Escrituras nos recuerdan que Dios nos une unos con otros, de una generación a la siguiente. Mateo 1 es una recopilación de líderes ricos y poderosos, unidos divinamente con marginados y exiliados. Juntos, este grupo lleva al nacimiento del Líder y Marginado más grande que el mundo jamás haya conocido: Jesucristo, nuestro Rey Inesperado.
El camino genealógico al Mesías fue torcido y complicado. Pero ese era el plan perfecto de Dios.
En estos nombres vemos que Dios es soberano sobre todas las cosas. Ninguna riqueza, poder, influencia o prosperidad fue mayor que el plan de Dios. Y ninguna lágrima, dolor, lucha o sufrimiento pasa desapercibida ante Él.
Nada de lo que hacemos tiene autoridad para cambiar los propósitos o planes de Dios. Pero, por Su bondad y gracia, somos invitados a participar en Su historia.
Entonces, ¿cómo dejará huella tu historia este año? ¿Y a quién usará Dios para ayudarte a escribirla?
Así como cada persona mencionada en Mateo 1 es importante para Dios, también lo es cada persona en tu grupo de BSF. Él conoce a la mujer que ves en tu pantalla de Zoom y al hombre que está sentado a tu lado mientras aprenden uno del otro. ¿Tomarás tiempo para conocerlos tú también?
Sin una líder de grupo que años atrás estuvo dispuesta a conocerme, yo no estaría escribiendo este blog hoy. Oro para que cada uno de nosotros, ya sea que el mundo nos vea como un Abraham o un Azor, nos veamos unos a otros como Dios nos ve. Por medio de Su Espíritu y del poder de Su Palabra, todos estamos estamos unidos como parte de la maravillosa historia de redención de Dios.
Que recordemos Mateo 1 cuando conozcamos a cada persona que llega a nuestros grupos. Que invitemos a quienes Dios pone en nuestro camino. Que la lista de nuestro grupo se parezca a las genealogías en las Escrituras. Hay lugar para cualquiera y para todos los que deseen venir.