Compartir el evangelio puede ser intimidante. ¿Qué deberíamos decir? ¿Cómo deberíamos decirlo?
A lo largo de la historia cristiana, los evangelistas han revelado técnicas comprobadas para compartir el evangelio. Ya sea que decidas compartir tu historia personal, dibujar un diagrama o leer directamente de la Biblia, recuerda estas tres verdades.
La verdad sobre Dios
En el centro de cada corazón humano hay un anhelo de ser conocido y aceptado. Nada, fuera de la verdad acerca de Dios, puede responder nuestras preguntas o satisfacer nuestras necesidades. Fuimos diseñados y creados por Dios. En Su sabiduría, misericordia y gracia, el Creador perfecto eligió amar a personas imperfectas. Dependemos de Dios para todo lo que tenemos y todo lo que somos. Cuando nos hacemos las grandes preguntas de la vida, llegamos a una poderosa verdad: descubrimos la verdad sobre Dios.
“El Dios que hizo el mundo y todo lo que hay en él es el Señor del cielo y la tierra… no es servido por manos humanas, como si necesitara algo. Por el contrario, él mismo da a todos vida y aliento, y todas las cosas”. (Hechos 17:24-25)
Consulta también Génesis 1:1; Salmos 139:7-12; Mateo 4:10; Juan 3:35-36
La verdad sobre el pecado
La evidencia del pecado está a nuestro alrededor. La desesperación, la devastación, el sufrimiento y el dolor son recordatorios diarios de que el mundo está roto. Todas las personas han fallado en vivir como Dios quería que viviéramos. Hacemos cosas equivocadas o dejamos de hacer cosas buenas. Como nuestro pecado nos separa de Dios, necesitamos ser reconciliados con Él. Incluso los no cristianos admiten que el mundo está lejos de ser perfecto; esto nos lleva a la clara y convincente verdad sobre el pecado.
“Esa luz verdadera, la que alumbra a todo ser humano, venía a este mundo. El que era la luz ya estaba en el mundo y el mundo fue creado por medio de él, pero el mundo no lo reconoció. Vino a lo que era suyo, pero los suyos no lo recibieron”. (Juan 1:9-11)
Consulta también Isaías 59:1-2; Salmos 32:1-5; Juan 3:19-21; Romanos 3:23
La verdad sobre Jesucristo
Dios creó un mundo perfecto, y el pecado corrompió la creación de Dios. Nuestra esperanza descansa en el plan perfecto del Creador para restaurar lo que el pecado destruyó.
Jesucristo provee el único camino para ser reconciliados con Dios. Dios envió a Su único Hijo, Jesucristo, para cargar con nuestro castigo por el pecado y morir en la cruz. Tres días después, Jesús resucitó, venciendo al pecado y a la muerte. Jesús regresó al lado del Padre y hoy continúa reinando a Su diestra. Antes de ascender a Su trono celestial, Jesús prometió volver y restaurar toda la creación de Dios.
“[Cristo] al final de los tiempos, se ha presentado una sola vez y para siempre a fin de acabar con el pecado mediante el sacrificio de sí mismo. Así como está establecido que los seres humanos mueran una sola vez y después venga el juicio, también Cristo fue ofrecido en sacrificio una sola vez para quitar los pecados de muchos. Aparecerá por segunda vez ya no para cargar con pecado alguno, sino para traer salvación a quienes lo esperan”. (Hebreos 9:26-28)
Consulta también Juan 11:25; Hechos 2:24; Efesios 1:20-21; Colosenses 1:19; Hebreos 1:3
La verdad acerca de Dios como Creador nos lleva a lamentar la verdad sobre la destrucción causada por el pecado. Dejados a nosotros mismos, permanecemos eternamente sin esperanza. Pero la verdad sobre la victoria de Jesús sobre el pecado y la muerte responde a las grandes preguntas de la vida y a nuestro anhelo más profundo de ser conocidos y amados.
¿No sabes cómo finalizar tu conversación sobre el evangelio? Considera invitar a la persona a aprender más sobre Dios al unirse a BSF. Para aprender más sobre evangelismo, pregunta a tu líder de grupo de BSF sobre el seminario anual de BSF "Compartiendo el Evangelio".